Con los casos y muertes a la baja, las restricciones adoptan carriles diferentes en Latinoamérica

Sábado, 2 de octubre de 2021  hs

La mayoría de los países de Sudamérica y México, con casos estabilizados o en baja, siguen diferentes estrategias frente a una eventual nueva ola.

La mayoría de los países de Sudamérica y México muestran un descenso o amesetamiento de las cifras de casos y muertes por coronavirus, pero las estrategias frente a una eventual nueva ola de contagios impulsados por las nuevas variantes más contagiosas del virus, como las Delta y Mu, dividió a la región en dos.

La semana pasada la Organización Panamericana de la Salud calificó de “inquietante” el aumento de casos que hubo en la región en la primera mitad del año y advirtió que todo el continente probablemente tendrá brotes “hasta bien entrado 2022″.

Su preocupación no es exagerada: al 22 de septiembre pasado, la región de América Latina y el Caribe se mantenía como la más afectada del mundo, con más de 88,2 millones de infecciones de coronavirus y más de 2,1 millones de muertes.

Si bien desde las últimas semanas las cifras en Sudamérica parecen estar bajo control, y países como Chile y Uruguay decidieron relajar las restricciones sanitarias, otros como Perú y Bolivia prefirieron prorrogarlas.

La mayoría de los países de Sudamérica y México muestran un descenso o amesetamiento de las cifras de casos y muertes por coronavirus, pero las estrategias frente a una eventual nueva ola de contagios impulsados por las nuevas variantes más contagiosas del virus, como las Delta y Mu, dividió a la región en dos.

La semana pasada la Organización Panamericana de la Salud calificó de “inquietante” el aumento de casos que hubo en la región en la primera mitad del año y advirtió que todo el continente probablemente tendrá brotes “hasta bien entrado 2022″.

Su preocupación no es exagerada: al 22 de septiembre pasado, la región de América Latina y el Caribe se mantenía como la más afectada del mundo, con más de 88,2 millones de infecciones de coronavirus y más de 2,1 millones de muertes.

Si bien desde las últimas semanas las cifras en Sudamérica parecen estar bajo control, y países como Chile y Uruguay decidieron relajar las restricciones sanitarias, otros como Perú y Bolivia prefirieron prorrogarlas.

Brasil, por ejemplo, se encuentra lejos de los números reportados a mediados de junio, cuando las infecciones rebasaban las 60.000 diarias y llegó a 115.000; actualmente, el promedio de los últimos siete días roza los 17.000 y las muertes descendieron de un promedio de 3.000 en abril a 500 en la última semana.

Con este escenario, el estado más poblado de Brasil, San Pablo, eliminó la restricción horaria de comercios y servicios y habilitó la ocupación total en los establecimientos, aunque la distancia de un metro y el uso del tapabocas son obligatorios y las aglomeraciones continúan prohibidas.

San Pablo, con unos 44 millones de habitantes, administró más de 58,2 millones de dosis de la vacuna contra la Covid-19.

En tanto, en la ciudad de Río de Janeiro, donde más del 42% de la población está inmunizada, la Justicia anuló la obligatoriedad de presentar el “pasaporte de vacunación” contra el coronavirus para acceder a determinados lugares, como cines, teatros, gimnasios y estadios.

La mayoría de los países de Sudamérica y México muestran un descenso o amesetamiento de las cifras de casos y muertes por coronavirus, pero las estrategias frente a una eventual nueva ola de contagios impulsados por las nuevas variantes más contagiosas del virus, como las Delta y Mu, dividió a la región en dos.

La semana pasada la Organización Panamericana de la Salud calificó de “inquietante” el aumento de casos que hubo en la región en la primera mitad del año y advirtió que todo el continente probablemente tendrá brotes “hasta bien entrado 2022″.

Su preocupación no es exagerada: al 22 de septiembre pasado, la región de América Latina y el Caribe se mantenía como la más afectada del mundo, con más de 88,2 millones de infecciones de coronavirus y más de 2,1 millones de muertes.

Si bien desde las últimas semanas las cifras en Sudamérica parecen estar bajo control, y países como Chile y Uruguay decidieron relajar las restricciones sanitarias, otros como Perú y Bolivia prefirieron prorrogarlas.

Brasil, por ejemplo, se encuentra lejos de los números reportados a mediados de junio, cuando las infecciones rebasaban las 60.000 diarias y llegó a 115.000; actualmente, el promedio de los últimos siete días roza los 17.000 y las muertes descendieron de un promedio de 3.000 en abril a 500 en la última semana.

Con este escenario, el estado más poblado de Brasil, San Pablo, eliminó la restricción horaria de comercios y servicios y habilitó la ocupación total en los establecimientos, aunque la distancia de un metro y el uso del tapabocas son obligatorios y las aglomeraciones continúan prohibidas.

San Pablo, con unos 44 millones de habitantes, administró más de 58,2 millones de dosis de la vacuna contra la Covid-19.

En tanto, en la ciudad de Río de Janeiro, donde más del 42% de la población está inmunizada, la Justicia anuló la obligatoriedad de presentar el “pasaporte de vacunación” contra el coronavirus para acceder a determinados lugares, como cines, teatros, gimnasios y estadios.

Bolivia también registra un descenso marcado de sus cifras.

Acumula 15 semanas consecutivas de baja de los casos y redujo drásticamente la tasa de mortalidad a 3,7% en poco más de 18 meses, cifras que las autoridades adjudicaron a una estrategia que arrancó con un refuerzo de la capacidad de diagnóstico, pasó por el incremento de la disponibilidad hospitalaria y ahora se concentra en la vacunación.

Sin embargo, en previsión de un rebrote, el Gobierno extendió hasta fin de año las medidas generales de prevención, como el uso de tapabocas, el distanciamiento social y restricciones de reuniones y viajes, a la vez que procuró acelerar la vacunación y seguir mejorando el equipamiento hospitalario.

Bolivia, un país de 11,2 millones de habitantes, ya aplicó más de 6,7 millones de dosis.

Chile registró, en cambio, un leve aumento de casos en los últimos días, pero de todos modos continúa con su reapertura: eliminó el jueves el estado de excepción y el viernes el toque de queda, por lo que ahora rige una etapa de extremos cuidados individuales, con cuarentena obligatoria reducida para quienes tienen esquema completo de vacunación y se prevé el ingreso a partir de octubre de turistas inmunizados.

No obstante, el Colegio Médico advirtió que la sociedad debe prepararse “para el escenario más duro” y se mantienen algunas restricciones vinculadas a los aforos en lugares cerrados, en actividades públicas y espectáculos.

Cerca del 75% de los 18,9 millones de habitantes en Chile tiene la pauta completa de inoculación contra el coronavirus.

Paraguay, por su parte, parece haber dejado atrás el pico de defunciones que se registró entre marzo y julio de este año.

El domingo pasado reportó su primer día sin muertes y las autoridades sanitarias retiraron la mayor parte de las restricciones, excepto por los eventos deportivos organizados por la Asociación Paraguaya de Fútbol.

Además, las personas que ingresen al país deberán presentar un test de coronavirus con resultado negativo y quienes no estén completamente vacunados deberán cumplir con una cuarentena de al menos cinco días.

El país de 7 millones de habitantes ya aplicó más de 4 millones de dosis.

En Uruguay, donde el 74% de los 3,4 millones de habitantes está completamente inmunizado, se mantienen las limitaciones en la capacidad de eventos sociales, como en recitales, donde está prohibido que el público esté de pie.

El plan gradual de reapertura prevé que a partir del 1 de noviembre quedará habilitado el ingreso de cualquier persona al país. Las personas que hayan tenido Covid-19 en los 90 días previos o tengan la pauta de vacunación completa no cumplirán con el aislamiento obligatorio.

En tanto, Perú, con más del 30% de la población completamente inoculada, también transita un descenso de cifras de casos y muertes.

No obstante, prorrogó el estado de emergencia sanitaria hasta el 31 de octubre e impuso hasta hoy un toque de queda en casi todo el país entre la 1 y las 4, ante una posible tercera ola provocada por la variante Delta, de lento pero constante incremento en algunas regiones.

Las cifras en México, el cuarto país con más muertes por Covid-19, detrás de Estados Unidos, Brasil e India, también descendieron tras registrar entre el 10 y el 28 de agosto alrededor de 20.000 casos diarios y superar los 800 fallecidos en los primeros días de septiembre.

Si bien el Gobierno recomienda evitar traslados internacionales no esenciales, no estableció ninguna restricción a los viajeros.

De acuerdo con el mapa de riesgo epidemiológico que será revisado este sábado, los estados de Tamaulipas, Tabasco, Colima y Morelos se mantienen en rojo, con reducción de movilidad y aforos del 50%, mientras que otros 24 son de riesgo medio, con 75% de aforo y tapabocas obligatorio en espacios públicos cerrado y transporte público.

Actualmente, México, de 127,6 millones de habitantes, inmunizó a más del 35% de la población con la pauta completa.

 

Fuente: https://www.lavoz.com.ar/

 

Publicado en Ficha Clínica y/o Negligencia Médica.

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